Europa muy a disgusto con la FIFA e Infantino

Está siendo un polémico Mundial 2026 por el papel tanto de la FIFA, como de su presidente, Gianni Infantino, a tal punto, que las denuncias en su contra no hacen más que crecer: FairSquare, una ONG británica ha presentado una queja contra Infantino, ante el Comité Olímpico Internacional (COI) acusándolo de infringir y violar las normas de neutralidad deportiva y ofrecer de forma descarada su apoyo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Esta ONG británica defensora de los derechos humanos señala que Infantino cometió cinco claras infracciones de las normas del COI; siendo la más descarada, la relacionada con la sanción contra el delantero norteamericano Folarin Balogun, que Infantino terminaría retirando a petición de Trump.

  Pero el asunto no termina aquí: la FIFA ha recibido una orden judicial alemana que le ordena detener los procesos manipulativos en la venta de entradas para el Mundial. El tribunal regional de Fráncfort ha concedido una solicitud de medida cautelar preliminar a Ticombo, un sitio de reventa de entradas online con sede en Alemania, que ha ordenado a la FIFA que sea más transparente respecto a sus ventas secundarias de billetes, revelando la identidad y dirección de cualquier vendedor comercial.

El tribunal alemán ha ordenado a la FIFA que deje de facilitar la venta de entradas sin informar a los compradores de la identidad y dirección del vendedor, específicamente para vendedores que actúan en calidad comercial, de manera oportuna antes de que el comprador complete su compra.

La orden judicial solo se aplica en Alemania y es poco probable que tenga algún efecto en las operaciones de la FIFA para el torneo. La FIFA no compareció ante el tribunal de Fráncfort y Ticombo busca llevar su caso a los tribunales de Suiza, lo que llevará tiempo.

La FIFA ha ganado millones con la venta y reventa de entradas; y con las comisiones que cobra al respecto: en estos momentos, adquirir una entrada para la final de España versus Argentina ronda un precio superior a los 6 mil euros.

A COLACIÓN

          Y, aquí está otra polémica servida: el tradicional odio entre argentinos y británicos ha vuelto a encenderse, tras la mecha ardiente, del partido en el Mundial jugado por el selectivo británico contra el argentino que terminó perdiendo 1-2.

En medio de las celebraciones de los jugadores argentinos en el estadio en Atlanta, algunos de ellos desplegaron una tela blanca con letras negras bastante vistosas señalando que: “Las Malvinas son Argentinas”.

          La eterna polémica colonialista que ya llevó a enfrentar en una guerra a argentinos y británicos, tal y como aconteció el 2 de abril de 1982, cuando el general de brigada, Mario Benjamín Menéndez, inició la invasión de las islas Malvinas y desalojaron al gobierno británico.

          Reino Unido contraatacó y esa gesta bélica terminó saldándose con 649 argentinos fallecidos y 255 británicos; y, el gobierno británico terminó recuperando el control de las Malvinas.

          Ahora, 44 años después, el propio presidente de Argentina, Javier Milei, ha declarado que las Malvinas son territorio argentino y que habría que revisar ese estatus ante la ONU.

          Esa polémica se ha colado al Mundial y al mismísimo partido entre ambas selecciones; el propio primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, declaró hoy que la FIFA debería investigar a los jugadores argentinos que exhibieron dicha pancarta proclamando que su país es dueño de las Malvinas.

Starmer, que vio el partido mientras viajaba en tren a Ucrania para el último viaje al extranjero de su corto mandato, respaldó una petición de Peter Kyle, secretario de Empresa, para que la FIFA investigara qué normas podrían haberse infringido.

De acuerdo, con Starmer:  “Puede que la Copa del Mundo no sea nuestra, pero las islas Malvinas definitivamente sí. Nuestra posición no ha cambiado. La autodeterminación depende de los isleños y nuestro compromiso con las Malvinas nunca flaqueará”.

          El primer ministro reiteró que, si bien está siendo un Mundial fantástico, toda proclama y acción política debería mantenerse al margen de un juego como el fútbol. Por lo pronto, hay un debate al respecto en los medios de comunicación británicos mientras crece la indignación ante una polémica innecesaria que muchos creen no tiene caso reavivar.