Málaga en la órbita de la diplomacia

En el último quinquenio, Málaga ubicada al sur de España, está más de moda que nunca: no solo es un imán para los nómadas digitales y para miles de turistas tanto, nacionales como extranjeros, sino que también vive de una forma muy suya el arte, la cultura y desde luego, la diplomacia.

          Como mexicana no puedo obviar, el destacado papel de Porfirio Smerdou, cónsul honorario de México en Málaga, cuya historia es mucho más conocida en tierras andaluzas que en tierras aztecas. Smerdou es conocido como el “Schindler mexicano” por su papel durante la Guerra Civil española dando refugio en Villa Maya, sitio del consulado honorario de México, a decenas de españoles perseguidos tanto republicanos como nacionalistas. Hay datos que llegan a cifrar en casi 600 las personas que Smerdou logró esconder y salvar de una muerte segura.

          Es natural que, en Málaga, se le tenga tanto aprecio y el propio alcalde Paco de la Torre insista en recordar su memoria poniendo su figura en relieve para que las nuevas generaciones lo conozcan. Smerdou es, sin duda, una inspiración.

          Lo es en una Málaga que sigue reivindicando su vasta historia consular en España: nada menos que 400 años. La presentación del libro “Historia del Cuerpo Consular en Málaga” en su segunda edición y cuyo autor y coordinador es Rafael Pérez Peña, encuadra el impacto positivo de estas instituciones que sirven de representación de la administración pública de un país en el extranjero.

          En voz del propio autor, quien se desempeña como cónsul honorario de Portugal en Málaga: “Somos los últimos eslabones de una ininterrumpida institución de cuatro siglos de existencia. Existencia que, en los últimos años, ha sufrido una eclosión a fin de trasladar su historia a la sociedad malagueña”.

          En la presentación de la obra que es una coedición con el Ayuntamiento de Málaga, estuvo presente además del alcalde Paco de la Torre; José Luis Ramos, decano del Cuerpo Consular de Málaga; la concejala de Acción Exterior, Mar Torres y se contó con decenas de cónsules de diversos países y de otras autoridades.

          Pérez Peña, un destacado economista y abogado español, ya presidió el Decanato del Cuerpo Consular y es un convencido del papel de la diplomacia y de la actividad consular.

          En sus palabras: “La diplomacia consular se desarrolla demasiadas veces frente a una persona que toca la puerta y explica su problema. Y, en ese momento, la institución deja de ser una abstracción y se convierte en alguien que atiende y escucha”.

          Yo tuve la oportunidad de asistir a la presentación, en el Salón de los Espejos, en el Ayuntamiento de Málaga y sin duda, he podido palpar el buen ambiente y la armonía persistente entre los diversos cónsules. Me ha encantado saludar a Isabel Pascual, cónsul honoraria de Suecia; a Juan Manuel Ruiz Galdón, cónsul honorario de República Dominicana; y, conocer a la futura cónsul honoraria de Mónaco en Málaga.

A COLACIÓN

          De esta obra su autor, dijo a los presentes que conocer la historia del Cuerpo Consular permite descubrir que Málaga lleva siglos relacionándose con otros países. “La presencia consular moderna se remonta a 1641 y está vinculada a un tratado comercial entre España y Dinamarca”.

          Al respecto, Pérez Peña destacó que es importante entender que la apertura internacional de Málaga forma parte de su identidad histórica; el también excatedrático de la Universidad de Málaga remarcó que Málaga ha sido históricamente un lugar de intercambio de mercancías, personas y culturas.

“Hay antecedentes incluso anteriores a 1641. El propio Cuerpo Consular señala que hacia 1280, cuando Málaga era uno de los grandes puertos del Reino Nazarí, existía ya una representación consular vinculada a la comunidad genovesa”.

          Esa apertura al mar ha marcado el destino de Málaga: desde la llegada de los fenicios que fundaron Malaka hasta el paso de otras culturas y luego la dominación de Roma que refundó Malaca regida bajo el código especial, de la Lex Flavia Malacitana. Fundamentalmente fue sitio de retiro de nobles romanos, de militares y políticos destacados.

          Tras la decadencia romana y el inicio de la dominación árabe, renació Mālaqa bajo la fusión de años de historia y de enriquecimiento intercultural y racial. Hasta la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos, en 1487.

Con el crecimiento del puerto y la llegada de comerciantes y residentes extranjeros, fueron apareciendo consulados de numerosos países: en 1847 ya había 21 puestos consulares y entre 1860 y 1870 llegaron a contabilizarse un total de 33. Y, para 1908, se alcanzaron los 37 consulados.

          Pérez Peña me explicó que Málaga ha sido internacional durante siglos: “Yo diría que es una cualidad profundamente arraigada. Evidentemente, cada época tiene sus circunstancias y hoy la internacionalización es muchísimo mayor, pero existe una continuidad histórica”.

          En la actualidad, la ciudad ya cuenta con 55 consulados entre honorarios y generales. El próximo 11 de septiembre será inaugurado el Consulado General de Irlanda en Málaga con la presencia del embajador de Irlanda. Y, en unos días más, será presentado el de Noruega.