En datos preliminares, este verano que recién ha concluido dejó aquí en Europa más de 35 mil muertos afectados por las sucesivas olas de calor extremo que no dieron tregua.
. “Esta cifra incluye más de 14 mil muertos en Alemania; 4 mil 458 en España y 7 mil 300 fallecidos en Francia. La mayoría de las víctimas eran personas mayores de 75 años”, de acuerdo con datos de la Unión Europea.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) confirmó que este ha sido el verano más caluroso desde que hay registros, con una temperatura media diaria que superó en 2.5 grados el promedio histórico de referencia.
Para los europeos, el verano está convirtiéndose en una auténtica pesadilla con termómetros marcando nuevos máximos, incendios por la sequía y ríos con cauces descendiendo dramáticamente.
En los países que forman parte de la Unión Europea (UE) la temporada estival ya no es lo que era antes: el anuncio de las vacaciones y la posibilidad de pasarlas en un sitio de sol y playa. Ahora, el sol es ardiente en lugares que antes tenían temperaturas, de entre 18 a 20 grados de media, como Suecia, Noruega, Finlandia o Islandia. Y, esos sitios con playas, que hasta hace unos años tenían temperaturas de, 27 a 30 grados, experimentan incrementos que oscilan entre los 37 a los 40 grados.
Es más, este verano, las temperaturas se mantuvieron superiores a los 40 grados en varias ciudades españolas; francesas; italianas y griegas. El Mediterráneo está ardiente.
Para como van las cosas, el calor está matando más gente que, por ejemplo, los accidentes de tráfico que de media son unos 20 mil fallecidos por esta causa.
Este verano, países como Francia, España, Grecia e Italia han puesto en alerta a los turistas; porque los locales que no necesiten salir a la calle a las horas de mayor sol se resguardan en sus casas, pero los turistas, no.
António Guterres, titular de la ONU, viene reprochando en sus discursos acerca del cambio climático y remarca que será inevitable traspasar el umbral de 1.5 grados centígrados establecido por el Acuerdo de París con la meta de acelerar la descarbonización del planeta.
Esto significa que el calor será más extremo, más intenso, más duradero y que habrá largos meses de sol y pocos meses de invierno; con su consecuente alteración del ciclo de lluvias y el impacto en la sequía y desertificación.
A COLACIÓN
Tenemos una amenaza para la vida humana. Los medios de comunicación europeos no han dejado de reportar fallecidos por golpes de calor en diversos países del Viejo Continente.
En Italia, el Ministerio de Sanidad, lanzó un aviso de alerta roja por calor para veintidós ciudades. Bajo la alerta bollino rosso se emite el nivel más alto de advertencia por grave exposición al calor y los riesgos intrínsecos.
La región de Lacio, que incluye la capital de Roma, también implementó un plan de emergencia para hacer frente a los efectos de los períodos de más altas temperaturas en la salud de la población. Precisamente, este verano Sicilia rompió todos los récords con temperaturas superiores a los 40 grados que, además, tuvieron una mayor duración en días.
Pero no solo son turistas los afectados también muchos trabajadores expuestos al aire libre: los sindicatos en la UE vienen exigiendo mejores condiciones para los trabajadores de la construcción.
El calor está alterando nuestras vidas y lo digo en un aspecto generalizado porque no solo te puede matar durante un paseo por las calles; incluso, hace insoportable la temperatura de las propias viviendas. Lo está cambiando todo.