Colocación de boyas en el Bravo sin avances; solo hay vigilancia

-Patrullaje de Patrulla Fronteriza es constante.

Nuevo Laredo, Tamaulipas.-A cuatro días de haber iniciado la instalación de una cadena de boyas anti migrantes en el rio Bravo, a la altura del puente internacional Juárez-Lincoln que une los dos Laredos, al parecer los trabajos de anclaje se encuentren detenidos, y solo aparece una hilera de varias decenas metros en este tramo del cauce.

El 12 de octubre los trabajos de instalación iniciaron con la presencia de grúas, personal especializado, lanchas rápidas y mucho movimiento, bajo la presencia de algunas unidades de la Patrulla Fronteriza y de vehículos de CBP, pero este día la calma prevalece.

El patrullaje en la zona de Laredo, Texas, es constante. Unidades de la Patrulla Fronteriza realizan recorridos, y en ocasiones los agentes bajan de los vehículos para supervisar a pie ciertas zonas en donde se instalan las boyas.

Desde el inicio las dificultades fueron notorias, ya que en esta zona la profundidad del río es de aproximadamenteentre 35 y 80 centímetros, y por esa razón desde hace muchos años fue una de las zonas preferidas de los migrantes a para su cruce como indocumentados a Estados Unidos.

La presencia de migrantes en esta zona del río Bravo es casi nula debido a una estrategia de militarización de la frontera, a la vigilancia terrestre y aérea y a una estricta vigilancia en esta área que detuvo de manera drástica los flujos migratorios.

Sin embargo, ello no detuvo la intención de colocar boyas, las que sirven como elemento disuasivo para frenar la migración, al complicar el nado e impedir el cruce, lo que se convierte además en una peligrosa trampa.

Esta medida es una decisión unilateral de Estados Unidos, porque no se avisó a México a pesar de los acuerdos bilaterales suscritos en el Tratado de Aguas de 1970que contempla la no colocación de barreras que impidan el libre flujo del agua, aunque las constantes creciente del cauce, como la ocurrida en julio de este año, desprendió los anclajes y arrastró con decenas de boyas que llegaron hasta el área de los Laredos, en un recorrido de aproximadamente 180 kilómetros.

Sobre el asunto, el alcalde de Laredo, Texas, Víctor Treviño, manifestó desde el inicio su malestar al menciona que no se requieren más muros para detener la migración, porque existen otros mecanismos.

A su vez, la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas, manifestó su desacuerdo al señalar que al igual como ocurrió en julio de este año, las corrientes se pueden llevar las boyas, y mencionó que no hay un comunicado oficial de Estados Unidos relacionado con la colocación de las boyas en el río Bravo.

Por su parte, la Comisión Internacional de Límite y Aguas (Cila) sección Nuevo Laredo no cuenta con comunicados oficiales ni permisos para  la colocación de las boyas, aunque todavía faltan la evaluaciones d técnicas de este proyecto.