Es clásico en las escuelas de casi todos los niveles del sistema educativo nacional el anhelo de llegar a ser directivo, lo que podría significar -para algunos- apropiarse del ‘poder’, la autoridad, el sentir ‘yo mando’, el hacer el ‘reglamento’ de una institución.
Si hablamos de padres de familia que quieran correr a un director en las escuelas primarias, lo más seguro es que ‘detrás’ está la mano de por lo menos un profesor y hasta un grupo de ellos que rechazan -por alguna causa- a quien ejerce el cargo.
Para las autoridades educativas existen tres tipos de directores: los que tienen nombramiento y ascienden por derechos laborales; los comisionados (sin nombramiento oficial) y los interinos (con nombramiento temporal).
En educación básica son escasos las plazas vacantes de directivos y lo más rápido es hacer conflicto para que ‘los corran’ y nombren nuevos, por lo que se puede presionar para que la Secretaría nombre a un compañero… quien ‘nos deberá el favor’. En niveles de post primaria, son tres directivos por plantel, porque se cuentan con subdirectores.
En las escuelas normales del estado, donde se forman los docentes de preescolar, primaria, especial, secundaria, la Secretaría de Educación determinó que los directivos tienen 4 años en el cargo y llegan a él por concurso de oposición cerrado. Sin embargo, hay mecanismos de manipulación que se utilizan para destituir y provocar nuevos nombramientos.
En las últimas semanas un grupo de profesores -ahora encubiertos- están manipulando estudiantes de la Escuela Normal Guadalupe Mainero para provocar descontento entre la comunidad normalista de Matamoros e involucrar a maestros y alumnos en un supuesto conflicto, que en realidad tiene tintes de caras nuevas en los cargos directivos.
El conflicto normalista en Matamoros se manifiesta desde distintas aristas, cuando se identifica el ausentismo de algunos profesores, por lo que los alumnos no tienen clases completas y sus calificaciones son ‘regaladas’; También se identifican acusaciones de acoso sexual de un profesor.
Los estudiantes manipulados por rostros incógnitos, han organizado manifestaciones en los patios del plantel intentando reunir el mayor número de compañeros que protesten. Sin embargo, no ha habido el eco que esperan y no existe respuesta de los verdaderos estudiantes.
Mejorar las condiciones educativas con profesores que cumplan con el horario y calidad educativa que exige la preparación docente ha sido la prioridad del personal docente y la misma dirección del plantel.
El personal directivo ha insistido con las autoridades educativas para una ampliación en la construcción de nuevas aulas y para atender responsablemente el crecimiento de la la matrícula en la institución.
La exigencia estudiantil de la Escuela Normal J. Guadalupe Mainero es para encontrar respuestas a las inconformidades que siguen sin ser concretadas porque las autoridades siguen investigando la veracidad de las denuncias y, en su caso, las justificaciones que haya.
Sobre los señalamientos de presunto acoso sexual, las exigencias es la suspensión del profesor acusado, incluso existe la presunción de una demanda judicial con el mismo tema, solo que no hay evidencia de hechos.
Hechos son los que las autoridades educativas piden a los denunciantes que comprueben las acusaciones, que solo el dicho o la denuncia anónima no es prueba fehaciente de la comisión de un delito.
Este puede ser de los casos y la SET y la Sección 30 del SNTE conocen bien “de que pie cojean” los intereses laborales y políticos de algunos compañeros que pretenden ascender por las vías del conflicto, vía manipulación de padres de familia y estudiantes.