Las cosas pintan mal aquí en Europa. En España se preguntan si las manifestaciones por la vivienda terminarán también con una violencia desbordada en las calles.
Si hace poco más de una década se habló de la Primavera Árabe como un movimiento que hizo caer a varios gobiernos en África y Medio Oriente; lo que acontece actualmente en Europa, no es un fenómeno casual, que surgió por generación espontánea.
Hay detrás intereses perversos que buscan inflamar, debilitar las democracias y causar caos y desasosiego en las ciudades para terminar derribando gobiernos.
En este Otoño Europeo confluyen muchos afanes: la ultraizquierda que está en guerra contra la ultraderecha que cada vez gana más espacios; y, la ultraderecha contra la ultraizquierda a la que acusa de sembrar el caos y el comunismo.
Pero también hay intereses externos que convergen hacia un mismo objetivo: destruir a Europa para que pierda (aún más) influencia estratégica. Allí está la mano de Putin y de los grupos islamistas movidos por Irán.
Los drones y los misiles iraníes no llegan a Europa como sí sucede en los países del Golfo Pérsico, como represalia por no mediar ni impedir que Estados Unidos cese las hostilidades bélicas contra el régimen persa.
Ante la pasividad europea, surge de la nada un fenómeno que tiene muchos pretextos: la educación; la vivienda; la calidad de vida y un largo etcétera. La gente sale a protestar en su legítimo derecho; pero los rijosos salen a destruir.
Desde España, Portugal, Francia, Bélgica, Italia y Albania al llamado de las protestas se unen ecos en las redes sociales que invitan a destruir y a demostrar el poder de la calle. ¡Qué arda París! o ¡Qué arda Milán! son algunas de las consignas que pululan, con frenesí en las redes sociales.
Ayer, la primera ministra de Italia, la ultraderechista Giorgia Meloni, ordenó el despliegue de 500 soldados en Milán para frenar las protestas, los destrozos y los saqueos.
A COLACIÓN
El gobierno de Meloni planea aprobar rápidamente nuevas medidas de seguridad más estrictas, incluyendo la ampliación de la detención preventiva para menores; la represión contra las bandas juveniles y la prohibición de reuniones para personas consideradas una amenaza para el orden público.
La policía de Milán detuvo a 271 jóvenes después de que jóvenes encapuchados incendiaran contenedores, saquearan tiendas y rompieran ventanas, incluso en la zona que rodea la catedral.
En Francia, ya entró en vigor, el toque de queda nocturno y parcial aplicado en varias partes del país galo y también de París. Un toque de queda desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana.
Al gobierno de Emmanuel Macron le quedan seis meses y realmente se ve muy difícil que llegue a término y se cumpla el período electoral. Para como van las cosas, podría haber sorpresa con una convocatoria anticipada.
El presidente de Francia, cuyo gobierno se ha caracterizado por una serie de constantes y feroces protestas callejeras está viviendo el peor final posible. No hay forma de olvidar a los chalecos amarillos
Estos días, The Independent publicó un editorial de Emma Kate Symons, que menciona que Marine Le Pen está lista para resurgir de las cenizas de Francia. Mientras diversos medios de comunicación europeos publican artículos que advierten que este fenómeno de violencia callejera (con cualquier pretexto) tienen un profundo sentido islamista detrás. “Europa está en peligro”.