La UE quiere ser un socio estratégico

Que no sea solo la presencia del capital norteamericano o chino o ruso en América Latina, la UE a través del Global Gateway, vigente desde 2021, tiene una bolsa de hasta 300 millones de euros para apoyar inversiones que cumplan con los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU y los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París.

Desde Bruselas me explican que muchos países necesitan “un socio de confianza” para diseñar proyectos sostenibles y de calidad y garantizar que los proyectos se implementen de manera transparente.

Este plan de inversiones está guiado por seis principios básicos: 1) Valores democráticos y altos estándares; 2) buen gobierno y transparencia; 3) asociaciones en pie de igualdad; 4) proyectos verdes y limpios; 5) centrado en la seguridad; y, 6) orientado a estimular al sector privado.

¿Ha llegado tarde la UE ante la embestida china en la región?  A China le ayuda bastante que no tiene un pasado colonialista con los latinoamericanos y en definitiva, la diplomacia de las vacunas antiCovid aplicada tanto por, Beijing como por Moscú, ha sido un picaporte para reconectar con varios gobiernos latinoamericanos.

Esta región vio cómo Estados Unidos vacunaba primero a su gente con viales de primer generación  ARNm de Pfizer y Astrazeneca cuyos costos per cápita superaban las expectativas presupuestarias de las arcas latinas de muchos países. Las baratas vacunas chinas y rusas sirvieron para revitalizar los nexos con las naciones latinoamericanas.

Por no obviar que, la Nueva Ruta de la Seda de China está contribuyendo a expandir su política de soft power: esto es que los demás hagan líos y problemas mientras, en silencio, avanza el capital chino y, por tanto, el poder de influencia desde Beijing.

A COLACIÓN

La UE y América Latina y el Caribe representan más de un tercio de los miembros de las Naciones Unidas y son una fuerza para un orden multilateral basado en normas.

También es la región con los vínculos formales más estrechos con la UE, porque tiene acuerdos de asociación, comercio o política y cooperación con 27 de los 33 países de América Latina y el Caribe. La UE es el principal inversor en la región y su tercer socio comercial exterior y juntos mueven más de 235 billones de euros en materia comercial.

No obstante, la relación no fluye tan rápido como se quisiera. A la UE, le perjudica la demora en su toma de decisiones. Se trata de un elefante pesadísimo y lento.

Tenemos el ejemplo de las negociaciones de la UE con el Mercorsur, prácticamente más de veinte años de idas y vueltas. De muchas propuestas y dilaciones. Finalmente, ha entrado en vigor desde el 1 de mayo pasado.

Ahora, la Comisión Europea anuncia varios proyectos que serán beneficiados gracias al Global Gateway, por 430 millones de euros para promover el desarrollo sostenible en la Amazonia; además, de programas forestales sostenibles, infraestructuras de energía limpia y renovables.

Habrá inversiones para detonar la producción de hidrógeno verde en Brasil que es la décima economía del mundo. La UE está en un proceso de descarbonización y requiere importar 10 millones de toneladas de hidrógeno verde cada año y hacerlo además con socios confiables.

Y, con México, la UE anunció que destinará 5 mil millones de euros en inversiones sobre todo para financiar proyectos en energías limpias; movilidad; farmacéutica, redes digitales y economía circular.  También impulsará la transición energética de México, con nuevos proyectos de generación solar y eólica, así como iniciativas de movilidad limpia, como nuevos sistemas de cablebús. Realmente, el Global Gateway puede convertirse un oxígeno importante para muchas economías latinoamericanas.