Panteón municipal, bodega de historias no contadas y de maldiciones

-La tumba más antigua data de 1852.

Nuevo Laredo, Tamaulipas.-A solo tres días de iniciar las celebraciones en esta frontera del Día de Muertos, el panteón antiguo municipal que alberga poco más de 17 mil tumbas, tiene algunas tan antiguas que en sus lápidas el tiempo y el abandono ya borraron las inscripciones de las ricas historias de familia que allí quedaron, igual de olvidadas.

En el área histórica hay tumbas de granito ricamente pulidas que a pesar del tiempo permanecen incólumes a la humedad y al descuido; otras son rodeadas por fuertes cercas de acero forjado a mano, y unas más hechas de ladrillo antiguo, pero todas guardan el mismo secreto: una historia y un legado.

Algunas tumbas que se ubican en esta área son incluso más antiguas que el propio panteónque data del año 1880, como la lápida del general brigadier Reynaldo Garza Martínez, un militar y político que participó activamente en la Revolución Mexicana con un papel destacado en esta ciudad al defender la plaza de armas de las huestes del usurpador Victoriano Huerta en 1914.

Su historia es un rico legado para las generaciones presentes, las que indiferentes no se interesan en saber cómo fue construida y defendida esta ciudad por hombres como este general en cuya lápida se puede leer claramente parte de su historia en una inscripción que data del año 1874, mucho más antigua que el propio panteón.

Otras tumbas como la de Sofía G. de García también lucen descuidadas, pero en ella destacan por su antigüedad y fortaleza cuatro grilletes de acero que el tiempo ya oxidó y que delatan la riqueza artesanal de quienes en aquella época forjaban el acero a golpe de martillo, sin soldaduras ni electricidad.

Tal vez la tumba más antigua de este panteón sea la de Francisco Pérez Valle, en cuya lápida aparece como inhumado en 1852, cuatro años después de que México perdió la mitad de su territorio, aunque es posible que haya sido traído desde otro lugar para ser sepultado aquí bajo una lápida de granito negro. Su historia es un misterio.

Entre estas tumbas destaca una que llama la atención por una frase más fúnebre que el mismo personaje que yace ahí, y aunque no tiene fecha de inhumación ni el nombre del personaje, se puede leer claramente algo que hiela la piel por su tétrico contenido: “Maldición Eterna para los Asesinos”.

Al inicio del panteón, por la segunda puerta, casi debajo del horrendo puente vehicular que truncó de tajo una parte de la historia de este camposanto, destacan los enormes mausoleos familiares, algunos sellados y cerrados para evitar ser refugio de malvivientes, pero tan antiguos como los que allí abundan.

Caminar por los estrechos pasillos de este panteón es respirar tranquilidad y silencio, y se observa un lugar aseado, bien atendido por personal municipal que en cuadrillas llegan para dejar en condiciones de visita para los días uno y dos de noviembre.

No hay cambios, este panteón luce igual que siempre, con las mismas tumbas, con las mismas almas penando por el abandono, y tal vez por eso algunas están convertidas en trampas al estar peligrosamente abiertas, las que en su interior en vez de guardar cuerpos, guardan montones de basura.

 

Un panteón limpio

 

Mary es una trabajadora municipal que desde hace varios años realiza labores de limpieza en este lugar, y dice que para tener limpio el panteón se requiere de varios meses, y sus palabras cobraron  realidad porque todo el lugar luce limpio gracias a la labor de estos trabajadores que se esmeran.

“Empezamos desde hace varios meses porque si lo hiciéramos con un mes de anticipación no hubiéramos terminado”, explicó.

Así hacen su trabajo ellos, ya sea a pie o en carretillas, pero se quejó de la indolencia de los visitantes, quienes dejan toneladas de basura, algo que bien podrían evitar si cada quien llevara una bolsa de plástico.

Casi en la entrada principal estaba Verónica Porras, quien al lado de unos familiares y  trabajadores aseaban con entusiasmo un área cercada en donde yace Nicolás Cárdenas Tamez, fallecido en 1962, una tradición que cada año realizan para rendirle homenaje por su gran labor altruista en beneficio de los niños, al haber construido un Jardín de Niños con el mismo nombre.

Como parte de este homenaje los niños de ese plantel acuden disfrazados de catrinas y catrines y hacen un desfile en memoria de este personaje, y lo hacen desde hace 40 años cada 28 de octubre. Nicolás Cárdenas fue padre del prestigiado médico Eutimio Cárdenas Garza.

Afuera del panteón no podían faltar los tradiciones puestos de venta de flores, ya sea de ornato o naturales, y en uno de los puesto está  Gloria García quien desde hace 17 años se dedica a este oficio justo en la entrada al camposanto.

Dijo que las ventas son pocas pero no se queja, aunque mencionó que la construcción del puente v vehicular afectó mucho las ventas, “y es por eso que ya casi no viene gente porque no hay lugar para estacionarse”, explicó.