Sin lugar a dudas, cuando se habla de la humanidad no se puede dejar a un lado un pensamiento positivo hacia la mujer, para muchos, el ser más importante, aunque para otros tantos no lo es, y se dedican a menospreciar al ser maravilloso que está en la vida de todos nosotros.
Pero, ¿Es valorada la mujer en su justa dimensión?
Definitivamente, no tenemos la certeza de que así suceda: o se le ubica en un sitio más o menos importante del que debiera estar: somos de la idea de que tan valiosa y maravillosa resulta una persona de sexo femenino como de sexo masculino, es decir, somos partícipes de la igualdad de la mujer, aunque también del hombre, somos de la idea de que hay que dar oportunidades, pero no arrebatarlas a nadie, sea del género que sea.
Un poema propicio para este día Internacional de la Mujer puede ser, sin lugar a dudas el que reza lo siguiente:
“Fuiste creada de la costilla del hombre,
no de su cabeza para superarlo,
ni de sus pies para pisotearlo.
Fuiste hecha de su costado para ser su igual
Debajo de su brazo para ser protegida
Y muy cerca de su corazón
Para ser amada”
Sencillo, claro y contundente. No comulgamos con la forma de pensar de aquellos que, en forma por demás ilógica, atropellada y agresiva piensan que ellas, “las viejas” son menos que ellos, porque con esas actitudes demuestran su gran inferioridad.
No son “viejas” o “hembras”, son la parte fundamental en el desarrollo de cualquier actividad, y tampoco somos mucho de la idea de que “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”, aunque nosotros agregaríamos que “detrás de una gran mujer hay un gran hombre”, porque, insistimos, pugnamos por una real y verdadera igualdad.
Nos molesta cuando llegan ellas y haciendo gala de sus atributos femeninos se meten en la fila del banco, o se estacionan torpemente en doble fila y ponen cara de “yo no fui” esperando ser perdonadas por el hecho de ser mujer.
Para nosotros, la mujer es tan importante como el varón, porque ella sin él no podrá caminar por este mundo: necesitará consejo, compañía, guía, protección, motivación y otras cosas, como las necesita un varón que busca a la mujer para crecer.
Llama la atención aquella mujer que piensa que debe tener un cargo público por una cuota de género y no por su capacidad. No sería nada agradable ser tal o cual cosa porque ya hay demasiados del sexo opuesto: a todos nos gustaría, sin lugar a dudad, ocupar ese puesto, cargo o lo que sea por capacidad demostrada y no por cuota de género.
No comulgamos con estas ideas feministas como no lo hacemos con las machistas: insistimos en que somos tan especiales y tan iguales ellos como ellas, que la vida se engendra a partir de una relación entre hombre y mujer, y uno sin ella o ella sin uno, simplemente, nada de nada
El amor que ellas prodigan es determinante para desarrollarnos y lo sabemos, porque se meten en nuestras vidas hasta convertirse en lo más importante que hay, pero… ¿y nosotros?¿seremos importantes para ellas? ¡Claro que sí y lo sabemos ellas y nosotros!
De ahí la necesidad no de festejar un día internacional de la mujer, sino a una mujer sin fronteras, sin fecha ni objetivo, sino a una mujer universal, una mujer de todos y para todos los momentos de nuestra vida y de la suya.
No nos pertenecen ni les pertenecemos: nos complementamos.
Y no pedimos un día internacional del hombre, pero reconocemos en ellas una maravillosa complicidad para hacer de este mundo lo que ya es.
Gracias a la mujer, por existir, por estar siempre ahí. Por ello y más, besamos su corazón y su recuerdo.
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