Carlos Peña Palacio/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.-“Saliendo de aquí, los niños en la calle nosotros vendemos a la salida, todo lo que se aguantan en receso, en la salida lo consumen, y muchos niños lo traen, ya de la casa“, dice Benito Medellín, un vendedor de ambulante…
La Ley anti-chatarra en Tamaulipas no se cumple, tan solo ver el menú que diariamente ofrecen los vendedores ambulantes lo refleja.
Martin Torres, vendedor ambulante, dice “Pues así, cositas como chicharroncitos y así, papitas…ahorita que va a hacer calor, lo dulcito“.
En Reynosa los ambulantes se postran del lado de las madres de familia que acuden también a diario a proporcionar alimentos de casa a sus hijos durante el recreo escolar, aun así, caen esporádicamente en esta tentación.
Lucia Leal, quien es Madre de Familia, comenta: “Cuidándoles que no coman comida chatarra como papitas y eso, y si van a comer, una vez a la semana, pero primero que coman comida, lo que les da uno“.
Lo que se vende, es de acuerdo a las condiciones del clima que se encuentren.
Esta es la realidad de consumo a las afueras de las escuelas de la región, donde los vendedores ambulantes no terminan de endulzar de más las banquetas escolares, sino también, de la propia condición de sus clientes preferidos…
“Ya el niño que nació gordito, nació gordito y el delgado, es delgadito, que fajen al gordito“, agrega Medellín.