Todos los que habitamos en México buscamos, ante todo, una transición del poder tranquila, sin conflictos de ninguna especie, y eso lo saben los partidos políticos que, a pesar de todo, recurren en casi todos los casos, a estrategias publicitarias de tipo “clientelar”, procurando la victoria “pese a lo que sea”, sin tomar en cuenta postulados, filosofía de partido o algo por el estilo.
El caso más palpable de lo anterior lo constituye la señora Isabel Miranda de Wallace, quien fue contratada por el Partido Acción Nacional para representarlos en la lucha por renovar el gobierno del Distrito Federal.
Una mujer que, dolida por las circunstancias se dedicó en cuerpo y alma a buscar a los asesinos de su hijo, ha tenido diversas facetas, siendo la más publicitada la que utiliza para desprestigiar al PRI y para ensalzar al PAN, pese a que, durante el sexenio de Vicente Fox y Felipe Calderón no tuvo respuesta a sus inquietudes, y así lo manifestó hasta… que le alcanzaron la medida.
En el caso de los candidatos presidenciales, llama la atención la postura de Andrés Manuel López Obrador, quien ha comenzado una nueva estrategia lejos de golpeteos y desprestigiar a los contrincantes. No sabemos cuánto durará, pero es sano para la política lo anterior.
Los panistas están que echan lumbre unos contra otros: Creel, Vázquez Mota y Cordero no pierden oportunidad para descalificarse mutuamente, y de paso, echar una dosis de tierra al PRD y al PRI, como suele suceder, en vez de escuchar propuestas de gobierno.
En el caso de Tamaulipas, vemos con profunda tristeza que la tónica es similar, a excepción de los miembros del PRI estatal, quienes al parecer están trabajando muy fuerte para lograr candidaturas de unidad que les lleven a no desgastarse en pleitos internos.
Los casos del PAN y PRD son curiosos: todos contra todos: unas tribus contra otras tribus, facciones de uno contra las del otro, y así nos han enseñado que se hace política en los últimos años en la entidad… desde una oposición muy desgastada y con el prestigio por los suelos. Nadie cree en ellos, lo que constituye la mejor de las estrategias del PRI rumbo a las diputaciones federales y senadurías, y para aportar la parte de cuota electoral a Enrique Peña Nieto.
Lucino Cervantes Durán, presidente del Comité Directivo Estatal ha logrado conformar un buen equipo de trabajo y eso lo saben propios y extraños, de ahí que surjan voces de inconformidad desde una oposición sin calidad moral para hacerlo.
Los auténticos priístas están haciendo su lucha por llegar, aunque hay uno que otro que seguramente no podrá hacerlo por la baja calidad de sus propuestas, su trayectoria amañada y sus vicios recalcitrantes. Cervantes Durán tiene una importante tarea que es la de conseguir el famoso “carro completo”, y que, a juzgar por lo que hemos visto en las calles, no será una misión tan difícil como antaño, gracias, en parte, a la labor política de los priístas tamaulipecos y también, por qué no decirlo, al “cochinero” que surge desde los partidos de oposición.
Y no conformes con ello, nos dicen que hay otras alternativas, como es el caso del PANAL, una organización propiedad de Elba Esther Gordillo que ahora ha amenazado con ir sola en los comicios y buscar una senaduría, postulando a un gran vividor, un individuo que tiene fama de holgazán, ignorante y grillo, y que supone ser el salvador del partido del magisterio, tan desgastado como las estrategias educativas que Lujambio instrumentó y que nunca funcionaron.
El caso es que los potenciales votantes no queremos problemas, no queremos escuchar más conflictos: ya estamos hartos de estos pleitos de comadres, y suponemos que merecemos un candidato honesto, que no sea como comadre en celo, y que pueda ofrecernos algo por lo que nos convenza, porque bien lo merecemos, o al menos, eso pensamos, por lo que pugnamos porque los mejores hombres de Tamaulipas, de cualquier color, sean postulados a los cargos en disputa, y simplemente, que gane el mejor.
Comentarios: [email protected]