El tema viene a colación por una información publicada en el diario El Mundo, de España, y que tiene que ver con el derecho a la información, que no debemos confundir con el libertinaje con que muchas personas se conducen.
Los españoles de plano no se midieron: el Consejo de Radio y Televisión Española –RTVE- impone censura previa a los informativos –noticiarios-, y eso se lleva a cabo por la votación a favor de los miembros del Partido Popular, el CIU, y la abstención del PSOE, CCOO y ERC, que son las fuerzas políticas de ese país europeo.
Cuando su presidente Alberto Oliart deja el cargo, se decide tener una presidencia rotatoria, es decir, un mes estará dirigiendo cada consejero, y cualquier consejero puede acceder al sistema denominado “inews”, que les permite poder visualizar los contenidos de los informativos antes de que pasen al aire, o sea: algo así como que podrán checar qué se va a manejar, a quien y cómo se preguntará. El equivalente americano a la Ley Mordaza, sin duda alguna.
Los consejeros pueden saber de antemano qué se va a preguntar a un político de su partido o como se va a tratar una información, lo que es considerado como “gravísimo” por fuentes de la RTVE. La propuesta viene del Partido Popular, y crea una situación de malestar e inseguridad calificada de “nada conveniente”.
El presidente de RTVE requiere, para su postulación, la votación favorable de dos terceras partes de los diputados de España, es decir, 233 legisladores. No hay acuerdo aún, pero sí hay mordaza.
En Veracruz se encarceló a dos “twiteros”, una de ellas, periodista, por haber difundido rumores que causaron pánico en la población. Ha habido diversas opiniones, todas respetables aunque no compartidas algunas, pero finalmente, cada quien tiene su derecho a expresarse.
Lo que no se vale, y eso lo tenemos que defender, es que se haga uso de una excesiva libertad de expresión para causar pánico extraordinario. Cierto es que vivimos un tiempo difícil en México, pero del ahí a que nos estén invadiendo de “twits” donde afirman que hay atentados, bombas y demás, no se vale.
Hemos sido víctimas de llamadas de alarma de familiares que recibieron mensajes por esta red social en la que dicen que en plena calle Hidalgo ha habido una balacera con muertos y demás. Hemos estado en ese mismo sitio por coincidencia caminando sin problemas, peligros o riesgos.
El problema es que muchos aprovechan y difunden las cosas a su manera, agregando sensacionalismo, que se debe de castigar. La manera no resulta fácil, porque muchas veces sí son verdades las que se dicen. ¿Cómo saberlo?
Nada sencillo resultará, porque entonces tendríamos que ser sujetos de mecanismos de revisión permanente, lo que choca con la constitucional garantía de expresarnos libremente.
Suponemos que la solución estará en cada comunicador y que volvamos a los principios fundamentales del periodismo: escuchar, atender, pero sobre todo, validar la información, para que, en el momento de compartirla con la sociedad, sea cual sea la manera, estemos ciertos que hay veracidad en la misma y no crear más rumores que alimenten el pánico de por sí ya existente en cada calle de nuestro México querido.
Las libertades las hemos ganado a través de la historia, y la de expresión es la base de muchas de las otras: hay que defenderla con actitudes y no con marchas, con un profundo respeto hacia esta garantía tan sagrada que se consagra en todo el mundo. No alimentemos rumores que afectan mucho al país, la economía, la tranquilidad, la vida social en general; tenemos que propiciar que se pueda publicar la verdad tal como es, sin quitar ni poner. Los que hagan caso omiso a esta idea, podrán ser sujetos a su conciencia… o al juicio por alimentar las revueltas sociales o por ser considerados como agitadores, de acuerdo a cada lugar. Tamaulipas tiene un grupo de diputados muy responsable que seguramente sabrá que hacer en este caso. Confiamos en ellos, pues.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!