En México generalizamos: cuando hablamos de la policía encargada del tránsito, decimos que “todos” son corruptos, que nos piden “mordidas” y demás. Nada más falso, porque hay, como en todo, elementos buenos y malos, pero somos curiosos: tendemos a generalizar por lo malo.
Habiendo tantas cosas positivas, vemos la paja en el ojo ajeno, y a veces consideramos lo más cercano como lo mejor; de repente pareciéramos “papá cuervo” y no vemos lo malo que está aquello que queremos o que nace como producto de nuestro esfuerzo personal.
Y la Gordillo… igual que todos esos mentirosos que se dedican a la política barata, corrupta y chicharronera: mentirosa como poca gente en el mundo.
Habla para El País, uno de los diarios más leídos de España, sobre la política y alaba a Marcelo Ebrad como el mejor precandidato presidencial, en un afán más que claro de enviar mensajes, tanto al PRI como al PAN de que negocien –transen- con ella, para que, previos privilegios les pueda dar el apoyo de los miles de maestros que tiene congregados –presos- en un sindicato mayoritario en América Latina… pero a más de corrupto y solapador.
La gran prueba la hemos visto en el examen para aspirar a las plazas docentes que recientemente se llevó a cabo en nuestro país, y donde la mayoría de aspirantes no alcanzó un 60 por ciento de respuestas positivas, de únicamente ¡80 reactivos! Cuando a nuestros hijos les aplican exámenes del tipo de Ceneval de más de 200 o 300 reactivos. Pocas preguntas y menos respuestas dieron los aspirantes a maestro que, como la Gordillo, seguramente pasaron de noche por las escuelas normales, cuya eficiencia queda en entredicho a juzgar por los resultados.
La carrera magisterial ha sido el negocio del siglo para muchos que viven cómodamente en base a coleccionar papeles, diplomas y constancias, aunque para ello se haya sacrificado un gran número de horas-clase, y la calidad que debieran haber dado a nuestros hijos que, obviamente, no saben aprender, no saben estudiar, no saben escribir y aprovechar el estudio que les damos con muchos sacrificios.
Esa es la realidad: Elba Esther Gordillo quiere vender los votos de miles de miembros del SNTE, y lo más grave es que, esos que enseñarán a nuestros hijos se mueven como borregos o corderos de una multitudinaria manada, obedeciendo ciegamente la voz de quien los pastorea, en este caso, la mujer cuyos niveles de corrupción son famosos en todo México y sus métodos nada claros son conocidos por los mexicanos.
Se atreve la señora a hablar de limpieza y transparencia cuando tiene posiciones políticas, dadas por el PRI en su tiempo y hoy por el PAN, y plazas de directivos para sus hijos, yernos, nueras y no dude el lector que alguno de sus nietecitos ya esté haciendo antigüedad como docente categoría C o D, porque así se las gasta la mujer.
Sin embargo, es grave lo que hace, pero más grave quien se lo permite, en este caso, la autoridad nacional y los mismos profesores, quienes se ofenden cuando se les señalan sus errores, pero buscan cualquier pretexto para suspender clases perjudicando a miles de niños; claro ejemplo: Oaxaca, donde por todo paran labores.
Esa es la realidad magisterial. Tenemos un gremio que debiera ser el factor de cambio para crecer, pero con la clase de dirigentes sindicales, con el tipo de estudios que se les da en las normales y se solapa por individuos como Alonso Lujambio, quien en lugar de trabajar está haciendo campaña preelectoral, con esos agravantes, no podemos pedir calidad en las escuelas públicas.
Estamos condenados a soportar los niveles de corrupción que la “maestra” maneja como juguetes a su antojo, solapada por quien debiera gobernar a todos los mexicanos y hace política excluyente, privilegiando únicamente a los de su partido. ¡Pobre México, en qué manos estás!
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!