Conjeturas/Alvaro Cepeda Neri/No es lo que ganan, sino lo que se roban

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PORESTO.NET:

2009-09-17

Se han tenido que reformar, con adiciones, cinco artículos constitucionales para establecer un límite a lo que debe ganar, precisamente como máximo, un funcionario federal.

El salario, sueldo o remuneración establecida como tope es lo que le entregan mensualmente al titular del poder Ejecutivo de la Federación, que lleva el nombre específico de: Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
La medida entrará en vigor con el presupuesto de gastos que se apruebe para el año fiscal 2010, o sea que a partir de unos meses los llamados, como burla a los ciudadanos: “servidores públicos” de la administración federal centralizada, recibirán su paga conforme al nuevo tabulador.
Y bien decía un locutor, en la radio (si no me equivoco ni menos la fuente que fue un radioescucha: el señor Martínez Serrano, que actualmente tiene sus programas en Radio-Centro, donde además, es productor de otros) que no es lo que ganan los funcionarios, sino lo que se roban.
No obstante las otras medidas sobre obsequios, que no pueden exceder de dos salarios mínimos, que todavía, como parte de sobornos para facilitar trámites o recompensar favores recibidos, se siguen estilando; los servidores públicos, desde el “señor presidente” hasta jefes de departamento, aceptan regalos que van desde costosas botellas alcohólicas hasta automóviles, casas, terrenos, joyas… que no reintegran, como manda la ley, al patrimonio nacional, sino que se quedan con ellos.
Nadie, pues, de jure ganará más (de hecho casi todos roban y tienen privilegios). El sueldo presidencial es el techo, por lo que a partir del año que viene (año de no buenos presagios, si el Bicentenario o el Centenario, o ambos, no generan levantamientos sociales por la situación de desesperación económica, sobre todo) ningún empleado federal recibirá (ya se los depositan en su cuenta bancaria) un salario superior al que le entregan al huésped de Los Pinos.
No está mal. Pero, a nuestros funcionarios se les deben cuidar las manos (y los pies) porque son cosa fina para hacerse de dinero mal habido, de bienes muebles e inmuebles. Y reciben dinero por favores y contratos que otorgan a particulares, amigos y familiares.
Podrían hasta no recibir sueldo y aceptarían el empleo, ya que sólo piden: “ponme donde hay”. O como aquel diputado que no obstante la insistencia de la pagadora para que contara si estaba correcto lo que recibía, contestó: “Así está bien, que todo es ganancia”.
La medida aprobada por el Congreso de la Unión, que necesita la aprobación de los legisladores de las 32 entidades del país, para su debida constitucionalidad y entrada en vigor, de algo servirá para obligar a la honradez de los funcionarios.
“Algo es algo, dijo el Diablo (así con mayúscula, con todo y que “el mayor truco del Diablo es hacer creer que no existe”, cuando al no encontrar a un pecador, agarró a una monjita”. Así, algo es algo, que nadie de los del gobierno federal (los de los municipios y estados, pueden seguir con el botín completo), pueda ganar más que el presidente en turno.

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