Pobreza y obesidad pueden ir de la mano

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La raza es menos importante de lo esperado en un estudio que muestra la relación entre pobreza y obesidad. Durante mucho tiempo, los investigadores han monitoreado altas tasas de obesidad entre niños negros e hispanos, pero un análisis más minucioso de las comunidades muestra que el ingreso familiar es más importante que la raza para predecir qué niños tienen sobrepeso.

Con base en un modelo creado con datos de 111,799 estudiantes en Massachusetts, el Sistema de Salud de la Universidad de Michigan mostró que a medida que incrementa la pobreza también lo hace la tasa de obesidad infantil en 68 de sus distritos escolares públicos.

Aunque las tasas de obesidad fueron más altas entre niños afroamericanos e hispanos, la relación desapareció cuando se tomó en cuenta el ingreso familiar, según el estudio publicado en el boletín Childhood Obesity en enero de 2016.

Los autores concluyeron que menos recursos como programas y parques recreativos, así como acceso a grandes supermercados, parecen tener un mayor impacto que la raza en la tasa de obesidad infantil de la nación.

“Los hallazgos revelan diferencias en las inequidades en el ambiente físico y social en que se desenvuelven los niños”, dice la autora del estudio Dra. Kim A. Eagle, cardióloga y directora del Centro Cardiovascular Frankel de la Universidad de Michigan. “Ilustran que la raza y etnicidad en las comunidades puede no tener una conexión significativa con la obesidad una vez que se considera el ingreso de la comunidad”.

En comunidades de bajos ingresos donde pueden ser escasos los supermercados y las áreas de juego, se puede promover el consumo de una nutrición deficiente y comida rápida, así como actividad física nula o escasa, dicen los autores.

Entre los distritos escolares, por cada incremento de 1 por ciento en el estatus de ingreso bajo hubo un incremento del 1.17 por ciento en las tasas de alumnos con sobrepeso/obesidad.

Eagle y sus colegas del Programa de Investigación y Reportes de Resultados Clínicos de Michigan (Michigan Clinical Outcomes Research and Reporting Program) usaron datos recabados de monitoreo de IMC entre alumnos que dio inicio en escuelas de Massachusetts en el 2011.

Para correlacionar las tasas de obesidad infantil en la comunidad con estatus de ingreso más bajo, el porcentaje de estudiantes que tuvo sobrepeso u obesidad se comparó con el porcentaje de estudiantes en cada distrito que podían ser candidatos a recibir un almuerzo sin costo o a menor precio, ayuda transicional o estampas de comida.

El modelo resultante presentó sólidas evidencias de que los niños y adolescentes de familias de bajos ingresos son más propensos a ser obesos que sus contrapartes con mayores ingresos.

“La lucha para combatir la obesidad infantil está ligada con el entendimiento de sus causas y el enfoque en factores modificables que pueden resultar en cambios positivos en la salud de cada niño”, dice Eagle.

Las tasas de obesidad entre adultos y niños en Estados Unidos se han elevado de forma constante durante las últimas décadas. Alrededor del 18.4 por ciento de los adolescentes entre 12 y 19 años tiene sobrepeso u obesidad, y por lo general la obesidad infantil continúa durante la vida adulta.

Hay una probabilidad del 70 por ciento de que un adolescente con sobrepeso siga teniendo sobrepeso o siendo obeso cuando sea adulto, y a corto plazo la obesidad puede resultar en factores de riesgo cardiovasculares como presión arterial alta, altos niveles de colesterol y tolerancia anormal a la glucosa o diabetes.

Los esfuerzos comunitarios están cambiando la tendencia en el estatus de salud infantil. Project Healthy Schools, fundada por Eagle hace 10 años en conjunto con socios de la industria pública y privada, enseña a estudiantes de sexto año la importancia de tomar decisiones alimenticias saludables y reducir el tiempo que pasan frente a la televisión y los videojuegos.

Después del programa, los estudiantes presentaron niveles más bajos de colesterol y otras grasas que se encuentran en la sangre.

En última instancia, la participación y educación ascendente en vecindarios, escuelas y comunidades, aunado a acciones legislativas descendentes que den apoyo a opciones más saludables para adultos y niños, son necesarias para combatir esta crisis de salud”, dice Eagle.

Fuente:
cronica.com.mx