Un grupo de científicos estadounidenses han logrado enseñar a unas ratas a conducir un coche diminuto a cambio de alimento. Este hallazgo, que sugiere que sus cerebros son más flexibles de lo que pensábamos, puede ayudar en el desarrollo de nuevas formas no farmacéuticas de tratamiento para enfermedades como la depresión o la esquizofrenia.
Kelly Lambert, autora principal del estudio y directora del Laboratorio de Neurociencia del Comportamiento Lambert de la Universidad de Richmond (Estados Unidos), y sus colegas de la universidad construyeron un pequeño automóvil para ratas e intentaron enseñar a conducir a dos grupos.
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Watch these rats drive little cars for mental health research https://cnn.it/33V3s4j
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13:03 – 23 oct. 2019
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El automóvil contaba con unas barras de cobre, a modo de volante, que permitían a las ratas dirigirse hacia delante, a la izquierda o a la derecha en función de la barra que fuera tocada por las patas de las ratas. Al final del trayecto, si era realizado correctamente, se dispusieron unos cereales como premio.
Estimuladas o no
El primero grupo de ratas estaba enjaulado en un “ambiente enriquecido” con juguetes, escaleras, pelotas y pedazos de madera diseñados para estimular la estimulación mental, mientras que el segundo permanecía en una jaula de laboratorio estándar y poco estimulante.
“Cualquier cosa que reduzca el estrés puede desarrollar resistencia contra la aparición de enfermedades mentales”
El estudio demostró que aquellos animales mantenidos en ambientes ricos en estímulos eran más hábiles para operar y dirigir el coche, gracias a la neuroplasticidad (la capacidad de sus cerebros para cambiar con el tiempo) fomentada por su entorno estimulante. Las ratas de laboratorio “suspendieron el examen de conducir” ha afirmado a New Scientist Lambert, que ha añadido que la diferencia entre ambos grupos de ratas fue más que notable.
Tras los ensayos, se recogieron las heces de las ratas se recogió con el fin de comprobar los niveles de las hormonas corticosterona y DHEA, que están asociadas al estrés y a la resiliencia. “Descubrimos que, independientemente del alojamiento, el entrenamiento en sí mismo cambió las hormonas en una trayectoria más saludable, con relaciones más altas en ambas hormonas; por lo tanto, descubrimos que el entrenamiento para conducir llevó a perfiles de hormona del estrés más resistentes”.
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Todas las ratas que se sometieron a entrenamiento tenían niveles más altos de DHEA, lo que indica un estado más relajado, que podría estar relacionado con la satisfacción de obtener dominio sobre una nueva habilidad.
Gran potencial
La mayor ventaja para Lambert fue el potencial de nuevas vías de tratamiento que el trabajo ha abierto para las personas que sufren de este tipo de enfermedades. “No hay cura para la esquizofrenia o la depresión”, ha comentado Lambert, “pero cualquier cosa que reduzca el estrés puede desarrollar resistencia contra la aparición de estas dolencias”.
“Este hallazgo podría usarse para entender cómo aprender nuevas habilidades alivia el estrés y cómo las enfermedades neurológicas y psiquiátricas afectan a las capacidades mentales” y, segíºn Lambert, dar pistas a los médicos sobre cómo tratar esas enfermedades en humanos.
FUENTE
https://www.elconfidencial.com


