Sin duda alguna, el hecho de comenzar algo siempre tiene sus expectativas que, esperamos, sean positivas en todos sentidos. El año de 2012 comienza con nuevos augurios en distintos rubros, uno de ellos, sin lugar a dudas, es el que nos lleva a pensar en la renovación de los poderes federales: la elección presidencial ocupa los principales espacios de opinión pública en el país, y los hombres y mujeres que buscan posesionarse están ahora en plena campaña, disfrazada de pre campaña, solapadas éstas por un Instituto Federal Electoral que ha dado muestras de todo menos de equidad.
Pero en el ámbito personal, tenemos muchas cosas en qué pensar, como el qué haremos en los meses que comprenden el 2012, cómo vamos a enfrentar los retos personales, profesionales y de otra índole, aunque también habemos algunos que nos hacemos cuestionamientos de índole personal y entramos en crisis… o superamos lo que proyectamos y nos sentimos altamente satisfechos.
Todos tenemos puestas esperanzas en el año nuevo, y nuestros gobernantes, en el caso del estado de Tamaulipas, seguramente tienen proyectos que pensamos y queremos ver cristalizados, dependiendo de la situación económica y política que se pueda presentar; el gobernador Egidio Torre Cantú plasmará un mensaje de año nuevo para los aproximadamente 3.5 millones de tamaulipecos, y será interesante escuchar el mismo, así como también unirnos en los buenos deseos para la entidad que tanto amamos. Muchas cosas pensamos, muchos planes, muchos proyectos y propósitos. Es tiempo de comenzar un nuevo año y de cristalizar todo ello.
En la política, habrá algunos que dentro de sus propósitos pensarán en llegar a ocupar alguna de las candidaturas en aras de ocupar un puesto de elección popular. Muchos piensan lo anterior, pocos serán los nominados, y en ellos estará la esperanza de cientos de personas que esperamos contar con una legislatura adecuada a nuestras necesidades y expectativas.
Ya no queremos diputados que van de viaje a la ciudad de México y se divierten por allá con el importe de sus viáticos, para regresar años después con las alforjas llenas… y los proyectos nulos. Hoy queremos diputados y senadores comprometidos con nosotros, y seguramente, quienes hemos tomado la responsabilidad de participar activamente en las elecciones tendremos la oportunidad de emitir un voto a favor de cualquiera de los que se postulan para dirigir a una nación castigada por la violencia, la crisis y otros problemas que han sido malamente ocultados a una gran mayoría, pero que unos cuantos sabemos que existen. No es tiempo de lamentaciones: es la hora de cristalizar los proyectos, de hacer lo que pensamos que tenemos que realizar para lograr las metas que nos hemos propuesto. Hoy es tiempo de cambio, y México requiere uno inmediato, urgente, necesario.
Los tiempos de cambio que inician en un primero de enero en la mayoría de las personas nos deben regalar motivos para tener esperanza de vida y de progreso. Tienen que ser positivos, porque ya hemos tocado fondo y nos toca resurgir como comunidad. En lo personal, tenemos que promover los valores que cada uno poseemos y valorar la posibilidad de externarlos a través de nuestras acciones cotidianas, sean del tipo que sean.
La nueva etapa que inicia este uno de enero nos ofrece la posibilidad de replantear los motivos que nos ha dado la vida para seguir caminando hacia adelante sin ver siquiera por equivocación lo que hemos vivido y nos ha dejado huellas poco gratas: Hay que ver lo que viene, recibirlo con optimismo y un profundo sentido de agradecimiento y tomarlo como lo que es, aprovecharlo y desarrollarlo, porque de otra forma, nos sucederá lo que aquel hombre con los talentos que Jesucristo le entregó en custodia.
Renovarse o declinar es la premisa del año que inicia, y en ese sentido, hacemos votos porque nuestros gobernantes, nuestros líderes sociales, religiosos y políticos se entreguen a una vocación de servicio al servicio de los demás, porque nuestras autoridades incrementen sus acciones sociales y porque la crisis económica ya no nos afecte, que podamos sortearla de una u otra manera. Es lo primero que pensamos los jefes de familia y amas de casa.
Nuestro deseo de paz y felicidad para el año que inicia, y que el Ser Supremo acompañe cada uno de sus pensamientos y acciones. Esperamos tener la oportunidad de compartir el día a día con usted y los suyos. ¡Feliz año nuevo!
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Atentamente: Dr. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!