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Crecen penas y delitos para padres irresponsables

– También los hijos deberán responder por sus padres

Benny Cruz Zapata/EnLíneaDIRECTA

Victoria, Tamaulipas.- Los Diputados de Tamaulipas, han dispuesto por unanimidad aumentar las penas y establecer nuevos delitos contra padres irresponsables; que como es de conocimiento público y de acuerdo a los datos estadísticos manejados por la Procuraduría de Justicia del estado, se ubican entre los principales infractores de la ley, al ser el delito de abandono de obligaciones alimenticias uno de los primeros diez delitos que se comenten en la entidad.
Los 36 Diputados han aprobado modificaciones al Código Civil, mediante las cuales los padres son responsables de sus hijos desde antes de nacer y hasta que son mayores de edad; debiendo cubrir los gastos de embarazo y parto, y el apoyo económico a los hijos será hasta que los mismos tengan acceso a una profesión, arte u oficio, independientemente de que sean mayores de edad.

En los cambios hechos al artículo 277 del Código civil, ahora en Tamaulipas también se consideran como acreedores alimentarios a las personas con algún tipo de discapacidad o declarados en estado de interdicción, así como adultos mayores que carezcan de capacidad económica, siendo aquí los hijos los responsables de apoyar a sus padres.

Los motivos que los legisladores tomaron en cuenta para aprobar que la ley contemple como delito de abandono de obligaciones alimenticias, desde el momento del embarazo es porque hay evidencias de que año con año hay mujeres que están embarazadas y son abandonadas por su pareja o más grave aún, no son respaldadas por su pareja para hacerle frente al desarrollo y cuidado de los gastos indispensables de su embarazo y mucho menos a los del parto.

Ante lo anterior con estos cambios se refuerza la protección a las mujeres, ya que no existía ordenamiento legal para protegerlas en estas circunstancias.

En cuanto a la mayoría de edad de los hijos, queda establecido por ley, su obligación de proporcionarlos no cesa por la circunstancia de que el acreedor alimentario alcance la mayoría de edad, también comprende los necesarios para proporcionarle educación que le permita tener acceso a una profesión, arte u oficio.

Juego de ojos/Miguel Ángel Sánchez de Armas *De elecciones y columnistas

La semana pasada arrancó el gran marathon electoral sexenal y conforme aumente la temperatura política veremos asomar por doquier, entre la espesura de los bosques de diarios, revistas y páginas web que engalanan nuestro país, los tiernos tallos de una miríada de columnas.
Este es un fenómeno que se repite con la regularidad y la intensidad del arribo de las monarcas a los cerros de Angangeo y no es privativo del México grillo. En Chattanooga, en Taldi-Kurgan, en Corrientes, en Taipei, en Puerto Moresby, en Harare o en Puerto Moresbi… en donde quiera que haya elecciones y medios, siempre florecerán columnas con el arribo de la primavera de los sufragios.
De todo leeremos en los siguientes meses en estos espacios que antaño arrojaban luz a los hechos sociales y que hoy, lo digo con tristeza, más bien azolvan los canales de comunicación: análisis inteligentes y genuflexiones y ataques; prosa acerada y puñaladas traperas a la sintaxis… Así que como un servicio social para quienes ya se ajustan la visera y se arremangan los puños frente al teclado, permítaseme ofrecer algunas consideraciones en voz alta que pudieran o no ser de utilidad a las mujeres y hombres que se están incorporando a este género definido como periódico dentro del periódico, pero que yo entrego como profesor que he sido de muchas generaciones de estudiantes de periodismo:
Si el origen de la columna es la necesidad de los lectores de recibir algo muy personal, nada más personal puede ofrecer el periodista que su propio estilo. De aquí que una de las características distintivas de la columna como género periodístico, y probablemente la más notable de todas, sea la libertad con que el autor desarrolla su estilo.
La columna tiene características propias, de forma y contenido, que la singularizan e identifican. Cierto que todos los géneros periodísticos tienen algo en común y que resulta difícil hacer muy exactas diferenciaciones técnicas entre ellos. La columna, sin embargo, es el género periodístico que más claramente puede diferenciarse de todos los demás.
En el editorial el redactor tiene fundamentalmente tres clases de limitaciones. Una, la política del periódico, que lo obliga a asumir una posición y a conservar el tono que le ha sido marcado; otra obvia limitante, es el tema que se le fijó; y la tercera consiste en la extensión del escrito impuesta por el formato de las páginas editoriales.
El artículo es quizá el género periodístico que más se asemeja a la columna en cuanto a la libertad temática, el enfoque y la utilización del lenguaje. Sin embargo, el artículo es monotemático y está sujeto generalmente a una estructura que no da mucho de sí, aunque supongan lo contrario los lectores y hasta algunos articulistas.
Pero antes de seguir despertando entusiasmo vale la pena que nos hagamos esta pregunta: ¿acaso en la columna su autor no tiene ninguna clase de barreras y puede hacer exactamente lo que quiere?
Los viejos militantes del periodismo sabemos que en una publicación bien estructurada nadie, ni su propio director, tiene una libertad absolutamente sin límite. Por encima del funcionario de mayor jerarquía en un periódico se encuentran valores que nadie puede ignorar.
Seguramente habrá que hacer algunas consideraciones sobre ética profesional. Una fuerza tal como la que representan las columnas –me refiero, por supuesto, a las que abordan temas políticos- no puede ser dejada al libre juego de los intereses sin que el más alto de ellos, el interés social, sea servido cumplidamente y, llegado el caso, se le pueda resguardar. Sobre todo ahora.
Pero, ¿qué pasa con las columnas, o más precisamente, con los columnistas en México? Aparte de otros pecados menores, ¿acaso no solemos comportarnos con demasiada arrogancia, al extremo de erigirnos en fiscales, jurados, jueces y verdugos, todo a un tiempo, de personajes de nuestra vida pública? Juicio y sentencia, entre comillas, en los que no se ha querido ver más que un sólo aspecto de la cuestión y esto, con frecuencia, sin el tiempo suficiente de reflexión, y sin ofrecer alternativas a los lectores, como si éstos, según el decreto imperial, no tuvieran otra posibilidad que la de leer y obedecer. Juicios en los que, además, esplende la muy decente máxima de que todo mundo es culpable, hasta en tanto demuestre su inocencia… si es que el columnista y el periódico le dan oportunidad de hacerlo.
¿Qué ley, qué convención, qué asamblea soberana nos ha conferido la potestad de otorgar, con magnífica suficiencia, lo mismo salvoconductos imprescriptibles que inapelables pliegos de mortaja a funcionarios, dirigentes políticos o sindicales, empresas e instituciones?
¿Cuántos periódicos conceden al ofendido por una columna el mismo privilegiado espacio para expresar sus inconformidades o rectificaciones?
¿Cuántos juicios por difamación se ventilan en estos momentos –en los tribunales para ciudadanos vulgares- contra temibles columnistas?
Una de dos: o en este angelical país nadie incurre en tales delitos o el régimen jurídico de toda una nación y la moral pública se pueden poner en entredicho por la audiencia de unos pocos.
Pero hablar de ética entre nosotros los periodistas es como mencionar el cilindro: casi todos afirmarían que lo pueden tocar, pero no muchos se ofrecerían de voluntarios para cargar con él. Y no porque deseemos vivir al margen de leyes generales o de particulares códigos de honor. Todo lo contrario. Nos preocupa profundamente lo que ocurre, y a veces hasta nos indigna y lo rechazamos. Pero también hemos sido perfectamente incapaces de hallar una salida.
Así las cosas, el boom de columnistas a que me refiero quizás debiera despertar la conciencia vigilante de la sociedad para detectar a tiempo si este curioso fenómeno augura un perfeccionamiento del periodismo mexicano o simplemente agrava y extiende una amenaza que ya existía.
Un decidido empeño de respetar hasta el escrúpulo el estatuto especial del columnista y de afianzarlo para fundar con ello lo que puede ser el inicio de una gran tradición, sin duda honraría al director del periódico pero arroja sobre el columnista una tremenda, pública e intransferible carga de responsabilidad.
Los periodistas somos muy dados a la autocomplacencia y muy poco a la autocrítica; y desde luego, la sola posibilidad de que otros nos enjuicien nos parece una ofensa intolerable. Pero me parece que ya es tiempo de que en este país madure la posibilidad de un juicio imparcial y abierto para todas y cada una de las profesiones, sobre todo aquéllas que tienen las más altas y por lo tanto la más graves responsabilidades de servicio social.
La sociedad tiene que encontrar una solución, de algún modo. Es preciso que recupere su capacidad para juzgar a aquellos que dicen servirla, y para no permitir regímenes de excepción porque éstos llevan inevitablemente a servidumbres como las que quisieran imponer a esa misma sociedad grupos en los que alienta el espíritu del fascismo, y que se valen de ciertos periodistas – principalmente de los que practican géneros de opinión- para ir creando un infraestructura de ideas que eventualmente les facilite el asalto del poder, al tiempo que esgrimen la invectiva y la calumnia como armas de intimidación contra todos aquellos funcionarios y líderes sociales a quienes consideren enemigos reales o potenciales.
A esto se expone permanentemente quien haya decidido practicar un género periodístico que mucho tiene, pues, de solitaria aventura.
A lo largo de muchas conversaciones con don Manuel Buendía tuve el privilegio de atestiguar cómo sus ideas sobre el periodismo y sus géneros se pulían y perfeccionaban hasta esplender. Una tarde de mediados de 1981, en la Universidad del Valle de Atemajac, estuve en el auditorio mientras el maestro exponía una de las pocas tesis estructuradas sobre este género. Fue en la conferencia titulada “Origen y proyección de la columna” que después publiqué en Ejercicio periodístico, de donde he tomado los párrafos en cursiva.
Profesor – investigador en el Departamento de Ciencias Sociales de la UPAEP Puebla.
12/10/11
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PALACIO/Mario A. Díaz Vargas *¿Agradecer?

RECIENTEMENTE, se anunció con bombo y platillo el enlace aéreo México-Victoria-Nuevo Laredo por parte de la empresa Aeromar.
Condiciones muy similares a la ruta México- Victoria-Matamoros que permite una opción más para viajar a la capital del estado o al Distrito Federal a los residentes en este puerto fronterizo.
Sin embargo, si bien es cierto que los nuevos vuelos permiten viajar entre esas ciudades con mayor índice de seguridad, también es una verdad de a kilo que la empresa se aprovecha de los riesgos carreteros que obligan a los traslados por aire.
Lo que, en consecuencia, se traduce en el alto precio de los boletos para viajar en ese medio de transporte.
La versión oficial coloca a la empresa aérea Aeromar como la salvadora de la frontera, lo mismo para acortar distancias que para ofrecer traslados más seguros sin los riesgos propios de los desplazamientos por las carreteras tamaulipecas.
Lo que no se dice es que estudios previos de mercadotecnia y apoyo gubernamental en la garantía de espacios es lo que realmente motiva a esa compañía a inaugurar nuevos vuelos, como es el caso concreto de la ruta México-Victoria-Nuevo Laredo.
Más conveniente y benéfico para los usuarios sería que las instancias de gobierno regularan los precios estratosféricos que imponen las empresas, atendiendo eso de la oferta y la demanda.
Cuestión de analizar el bajo costo con que inició operaciones Aeromar en el vuelo México-Victoria-Matamoros, ofreciendo tarifas a costos accesibles. Hoy en día, el viaje redondo a la ciudad de México es de 5 mil 474 pesos.
No obstante, el gozo se fue al pozo, cuando, semanas después, la “empresa salvadora de la frontera” incrementó el costo del pasaje en más del cien por ciento.
Durante las primeras operaciones y con la crisis de inseguridad carretera, quienes tenían necesidad de trasladarse a ciudad Victoria aprovecharon ese medio de transporte.
Los incidentes violentos en distintos tramos carreteros y secuestro de unidades de transporte colectivo foráneo, obligaron a contratar los servicios de Aeromar.
Es así como lo que se anunció en un principio como un gran logro al paso del tiempo se convirtió en un mercado fértil para incrementar las ganancias de la citada empresa.
Apenas el primer domingo del mes en curso, los neolaredenses tienen la misma oportunidad y medios para trasladarse desde esa ciudad norteña tamaulipeca hasta el Distrito Federal o bien quedarse en tierra durante la escala en la capital cueruda.
Del mismo modo que ocurrió en Matamoros, las loas oficiales estuvieron a la orden del día, destacando, además, argumentos que supuesta o realmente tienen que ver con conectividad y competitividad entre las diversas regiones de Tamaulipas.
Con todo y que hoy en día los riesgos para viajar por las carreteras de la entidad han decrecido notablemente, estará por verse si Aeromar ofrece a sus potenciales clientes tarifas atractivas.
Es una realidad que las empresas privadas no suelen ser necesariamente caritativas y que sus políticas de expansión requieren del mayor porcentaje de utilidad. No obstante, no es el mejor criterio de un prestador de servicio aprovechar el temor ciudadano con fines de lucro.
En el entendido de que lo caro, comparativamente con otras aerolíneas, no estriba en el costo del boleto entre Nuevo Laredo o Matamoros a la capital del país sino entre las distancias que separan a los municipios norteños con ciudad Victoria.
De tal forma que es cuestionable la versión en el sentido de que se trata de una “extraordinaria e importante oportunidad” el recién inaugurado vuelo México-Victoria-Nuevo Laredo, mismo que inició operaciones el domingo dos de octubre.
Por supuesto que es más que entendible que el viajar en avión, dadas las ventajas que representa en seguridad y tiempo, es un servicio que no está al alcance de todas las clases sociales. Sin embargo, mucho ayudaría si la intervención y apoyo gubernamental se reflejara en la tarifa.
Desafortunadamente ni Matamoros y Nuevo Laredo gozan de las ventajas que significa la competencia, por lo que las aerolíneas únicas se dan el lujo de imponer el costo de sus boletos en condición casi unilateral.
Ni hablar.
[email protected]

También lea y escuche PALACIO en: www.elgraficotam.com.mx,www.meridianohoy.com.mx,www.eldiariodebate.info,www.enlineadirecta.info,www.fapermex.mx,Tamaulipas en la Red El Gráfico de Tamaulipas, Meridiano hoy de ciudad Victoria y Libertas-Radio en el 89.5 de Frecuencia Modulada a las 7:30 A.M. en su primera edición de noticias.

Ciudades fronterizas contaminan el río Bravo, alertan organismos internacionales

– El área de los laredos, la más contaminada.

Gastón Monge/EnLíneaDIRECTA

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Eric Ellman, presidente del organismo internacional Big River Outfitters, reconoció que el río Bravo está muy contaminado debido a la gran cantidad de descargas de aguas residuales que abundan en la región, aunque descartó que puedan afectar la salud de las personas.
“El río está contaminado pero solo en partes, y es que sufre de una fama poco merecida. Pero arriba del puente del ferrocarril no hay descargas residuales, y más arriba de Nuevo Laredo está libre de bacterias, de acuerdo a estudios elaborados hace dos meses por la Comisión Internacional de Límites y Aguas”, expresó.
Sin embargo, reiteró que en las inmediaciones de los puentes internacionales de vehículos en esta ciudad, las descargas de aguas residuales son tantas en ambos lados del río, que se prolongan hasta El Cenizo, una comunidad formada en su mayoría por mexicanos pobres, ubicada 13 millas al Este del río Bravo.
“Pero lo bueno es que desde 1993, cuando organismos internacionales y de México controlaron las descargas en Nuevo Laredo, estas bajaron hasta un 90%”, refirió.
Pero lamentó que aún persistan al menos 16 descargas en el área urbana de Nuevo Laredo, las que llegan sin control hasta las inmediaciones de los puentes internacionales, ya que se requieren de varios millones de pesos para la construcción de colectores que desvíen esas descargas hasta la planta tratadora.
De la planta, comentó Ellman que trabaja solo a la mitad de su capacidad, debido a que el sistema de drenaje que existe en la ciudad, es demasiado viejo, por lo que se requiere cambiar la totalidad de los colectores por unos nuevos, modernos y más resistentes.
Organismos internacionales como el Banco para el Desarrollo de América del Norte (NadBanK, por sus siglas en inglés), y la Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza (Cocef), han aportado millones de dólares a municipios como Nuevo Laredo, para el control de las descargas residuales, mediante la construcción de plantas y colectores.
Ellman es uno de los organizadores de una competencia internacional de Kayacs que se llevará a cabo el próximo sábado en las aguas del río Bravo, en una extensión aproximada a las 26 millas, por lo que lamentó que el agua esté tan contaminada en algunas de las áreas que recorrerán competidores de nivel internacional.

Un río muy contaminado

Hace dos años la Patrulla Fronteriza utilizó un poderoso químico llamado Imazaphir, para destruir el exceso de carrizo que crece en las márgenes del río, con la finalidad de que no sirvan de escondite a los indocumentados que pretendan ingresar a Estados Unidos por esta área.
Desafortunadamente los resultados de sus efectos nunca fueron dados a conocer.
El presidente de la organización Río Grande International Study Center, Jay Jonhston, alertó que el río Bravo está muy contaminado por residuos que pueden afectar la salud y la vida de las personas, al contener partículas de fármacos, minerales, metales pesados, arsénico, pesticidas, plomo e incluso material radiactivo.
Estos contaminantes, dijo, se pueden detectar desde su nacimiento hasta la desembocadura en el Golfo de México.
Tanto Ellman como Jonhston coinciden en que el río tiene niveles de presencia de bacterias muy altos, pero solo en el área que comparten las ciudades de Laredo, Texas y de Nuevo Laredo, “y no es recomendable que se utilicen para la recreación o actividades acuáticas, y menos para que el agua sea tomada”.

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