Tienen en común que son figuras públicas y que al desenvolverse en el mismo ambiente tarde o temprano pueden terminar flechados. Ellos se mueven en el terreno político y buscan el poder. Ellas son conocidas en el medio del espectáculo y ansían la fama, los reflectores y una cómoda posición social.
A nadie le sorprende este tipo de relaciones, aunque casi siempre los involucrados prefieren mantenerlas en secreto.
Lo que es un hecho es que los políticos y las artistas suelen ser presa del amor y de relaciones tórridas que se ven como historias de cuento, tal es el caso de la que sostuvieron en su momento el presidente Miguel Alemán y María Félix, que causó no sólo polémica al salir a la luz, sino que fue un escándalo en los círculos sociales.
Hoy en día este tipo de romances se colocan en las primeras planas, sobre todo porque generan morbo y especulaciones por el futuro de sus protagonistas rumbo al poder.
Marcelo Ebrard y Mariagna Prats, Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera y en los últimos días César Nava y Patylu, son sólo algunos de los ejemplos de estas relaciones que no respetan partidos políticos ni empresas televisivas.
¿Qué hay detrás de éstas parejas? ¿Existe alguna motivación publicitaria? ¿Cuál es la imagen que dan ante la sociedad?
A través de dos especialistas podremos darnos una idea de las motivaciones que unen a estos personajes.
Por un lado el periodista de cultura y espectáculos René Franco nos platica que sólo hay dos opciones de ver este tipo de relaciones. Para él la parte positiva y que engendra menos daño para los gobernados es que simple y sencillamente que se hayan enamorado.
La parte negativa y que es lamentablemente la más común es el vacío espiritual y emocional que se experimenta cuando se persigue el poder y el dinero. Lo cual hace que los únicos valores sean la belleza externa y el poder político o económico de los personajes en cuestión. Lea la entrevista completa.
Por su parte, el Consultor en imagen pública Víctor Gordoa asegura que no todas las mujeres del espectáculo contribuyen con su reputación a engrandecer la del político, “es por eso que algunos de ellos las han tenido en el anonimato, en la clandestinidad”. Lea la entrevista completa.
CREDITO:
David Ordaz y Laura Hernández / El Economista



